Producimos alimentos libres de químicos

Agroquímicos = Agrotóxicos

¿Qué son los agroquímicos?

Los agroquímicos son todas aquellas sustancias de síntesis (elaboradas a través de procesos químicos) que se aplican en la agricultura, principalmente fertilizantes y pesticidas. Se usan fertilizantes para darle a la planta los nutrientes (sintéticos en este caso) para crecer y ser productiva. Por otra parte, los pesticidas se usan para combatir, controlar, prevenir o eliminar plagas. Éstas pueden ser causadas por microorganismos, hongos, insectos, nemátodos o mamíferos (roedores). Un alimento libre de químicos es aquel en el que no se han usado agroquímicos en su producción.

¿Cuál es nuestra política de uso de agroquímicos?

En Granjea tenemos una política de producir alimentos libres de químicos, ya sean permitidos para la certificación ecológica o no. Sí, has leído bien, también en la producción ecológica se usan algunos tipos de fertilizantes y pesticidas permitidos por la normativa. Incluso se da la contradicción de que algunas sustancias permitidas para la producción ecológica tienen un potencial tóxico bastante elevado.

Creemos que esto es claramente un aspecto a mejorar de la certificación ECO. Es, además, otra razón por la que que entendemos que nuestros estándares de producción mejoran los de la normativa de certificación.

¿Por qué no usamos agroquímicos de ningún tipo?

Porque la naturaleza tiene una capacidad ilimitada de producir una gran variedad de alimentos sanos y nutritivos para el ser humano sin necesidad de usar agroquímicos. Proponemos un sistema alimentario que apuesta por seguir e imitar los patrones y ciclos naturales de nutrientes y el equilibrio entre especies. De esta manera disponemos de una fuente inagotable de fertilidad y de nutrientes para nuestra comida, pues son procesos que la naturaleza lleva millones de años perfeccionando.

Sin embargo, el sistema alimentario actual se basa en el uso de sustancias químicas derivadas del petróleo (fertilizantes) y de venenos (pesticidas) para producir comida. Pensemos que el petróleo es un recurso altamente contaminante y escaso. Por otra parte, el sufijo cida de pesticida y biocida viene del latín el que mata. ¿De verdad tiene sentido que nuestra comida se produzca en base al uso de petróleo y venenos?.

Para hacer efectivos el derecho a una alimentación adecuada y el derecho a la salud se requieren medidas proactivas para eliminar los plaguicidas dañinos.

Hilal Elver

Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación

Los agroquímicos son la base de un sistema alimentario que se basa en la muerte 

Igual esta afirmación te puede parecer exagerada, pero repasa con nosotr@s el proceso de producción agrícola convencional y entenderás por qué lo decimos. En la naturaleza se repiten tres principios fundamentales. El suelo, que es la base de la vida terrestre, siempre se encuentra protegido y cubierto. La biodiversidad, que es la cantidad, variedad y variabilidad de los organismos vivos, es mayor cuanto más sano y mejor conservado está un ecosistema. Y el reciclaje de los nutrientes funciona con eficiencia, lo que garantiza una renovación y disponibilidad inagotable de los mismos.

Sin embargo, repasemos cuales son los pilares de la producción agrícola actual:

El Arado

La práctica totalidad de explotaciones agrícolas convencionales y ecológicas comienzan su producción arando el campo. Y aquí comienza el desastre. Si te fijas, en la naturaleza el suelo nunca está desnudo, siempre cuenta con una cubierta vegetal, sea viva o muerta. Al arar le quitamos al suelo esta cubierta vegetal que es su ‘piel’, su capa protectora, dejándolo desnudo, expuesto a la luz solar (UV), la erosión y los rangos extremos de temperatura.

Además, al removerlo tan violentamente rompemos su estructura, fundamental para sostener la vida y almacenar agua. Arando no oxigenamos el suelo, como se cree, lo oxidamos, degradando su comunidad biológica y, por consiguiente, reduciendo su fertilidad.

Los Monocultivos

Mientras que la regla fundamental en la naturaleza es la diversidad, la agricultura actual insiste en el modelo del monocultivo, ya sea de plantas o de animales. Imagina que eres un insecto o parásito especializado en esa especie: ¡es el paraíso!. Hectáreas interminables de la misma especie. Los monocultivos son el escenario ideal para la aparición de plagas.

Los Agroquímicos

A partir de aquí ya hemos roto los procesos naturales que le dan fertilidad al suelo y controlan el equilibrio entre especies. Necesitamos entonces de insumos externos para poder producir.

¿Sabías que la industria de los agroquímicos es la misma que fabricaba explosivos en las Guerras Mundiales (usando nitrógeno para hacer TNT) y venenos para la guerra química, como el DDT?. Esta industria encontró en la mal llamada Revolución Verde el filón para seguir vendiendo sus productos.

Granjea

Fertilizantes

El arado deja un suelo carente de fertilidad y nutrientes, por lo que necesito usar fertilizantes sintéticos. Estos están basados principalmente en 3 elementos: nitrógeno, fósforo y potasio. Sin embargo,  la realidad es que la planta necesita más de 20 nutrientes diferentes, por lo que no le estamos proporcionando todo lo que necesita.

Para asegurarse un resultado óptimo, los fertilizantes sintéticos se aplican en formas solubles. Esto implica que solo están disponibles para la planta por un tiempo muy limitado ya que son ‘lavados’ fácilmente por el agua de lluvia o riego. Por lo tanto, para garantizar la cosecha los fertilizantes se usan en cantidades casi siempre excesivas, por lo que una gran parte de los mismos acaba contaminando acuíferos y ríos. Este exceso de nitrógeno termina en el mar, originando una explosión de algas y plancton que, tras descomponerse, acaba con el oxígeno del agua, y con ello con toda forma de vida. Este es el origen de las zonas muertas que aparecen en las costas de los países industrializados, extensas áreas (alguna de más de 60.000 km2) carentes de vida. ¡Ya hay contabilizadas más de 500 por todo el planeta!.

Fuente: Breitburg et al. 2018, Science

Por si esto fuera poco, está demostrado que el estado soluble de los fertilizantes potencia procesos de proteolisis en las plantas. Esto provoca la aparición de aminoácidos libres, lo que atrae el ataque de parásitos y plagas en un fenómeno llamada trofobiosis. En otras palabras, el uso de fertilizantes sintéticos solubles debilita a la planta y la hace más susceptible de recibir el ataque de plagas.

Pesticidas

Una vez aplico fertilizantes para que crezca mi especie de cultivo objetivo inevitablemente me salen hierbas oportunistas de crecimiento rápido, las mal llamadas malas hierbas. Estas hierbas en realidad son hierbas indicadoras, y su presencia y dominancia indican en estos casos una mala gestión del suelo. Entonces necesito usar herbicidas para controlar estas malas hierbas, con lo que mato todos los vegetales excepto mi especie de interés o de cultivo.

Además, al ser monocultivos y estar las plantas debilitadas por falta de minerales y nutrientes que no incluyen los fertilizantes, aparecen las plagas de ácaros, insectos y hongos. Recurro entonces al uso de pesticidas y fungicidas, a pesar de que la gran mayoría de insectos y hongos son beneficiosos e incluso esenciales para la planta y para la vida del suelo.

¿Sabías que por cada especie de insecto que puede llegar a ser una plaga en agricultura existen 1.700 especies que son beneficiosas para nuestra producción? Piensa, por ejemplo, en los polinizadores, cuya función es esencial para nuestra alimentación y que hoy en día están desapareciendo por un excesivo uso de pesticidas.

Granjea

Resistencias 

Lejos de solucionar el problema usando pesticidas se está descubriendo que las especies que queremos eliminar están desarrollando resistencias a estos productos, lo que hace que cada vez se necesiten en mayor cantidad. Estos pesticidas, además, tienen un efecto nefasto sobre especies beneficiosas, como los polinizadores, como muestra un estudio reciente sobre el efecto negativo del glifosato en las abejas.

Es una guerra perdida. Y mientras tratamos inútilmente de acabar con las plagas matamos de paso a la abrumadora mayoría de formas de vida que son beneficiosas y necesarias para un medio ambiente sano y en equilibrio.

Así que para producir mi especie de cultivo mato toda la vida que alberga el suelo (hongos, lombrices, nemátodos, etc.) , mato al resto de plantas, mato a los insectos y al resto de animales que vivan o pasen por allí. Lo dicho, un proceso de producción de comida basado en la muerte.

Hemos llegado a un punto de inflexión en la agricultura. Hoy en día el modelo agrícola dominante resulta sumamente problemático, no solo por el daño que causan los plaguicidas, sino también por los efectos de estos en el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica y la incapacidad para asegurar una soberanía alimentaria.

Jose Graziano Da Silva

Director General FAO

¿Tienen los agroquímicos algún efecto directo sobre nuestra salud?

Para empezar, de los miles de tipos diferentes de agroquímicos que se utilizan se estima que solo un 1% ha sido testado para ver su efecto en la salud humana. Además, un informe reciente de la ONU alerta de la muerte de 200 mil personas al año por la exposición a plaguicidas.

Los pesticidas con glifosato aumentan un 41% la probabilidad de sufrir cáncer, y sin embargo es el herbicida más usado a nivel internacional. Y no solo en agricultura, sino también en la gestión de parques urbanos. Se le ha correlacionado con múltiples casos de cáncer, incluso Monsanto ha sido declarada culpable de causar un cáncer con este producto y no avisar de sus consecuencias. Además varios estudios (ver sección de fuentes de información más abajo) inciden sobre potenciales daños en ADN, inducción de infertilidad y cáncer de próstata y testículos.

La exposición a pesticidas ha sido asociada también a un mayor riesgo de padecer alzheimer, leucemia, autismo y alergias. Después de todo, estos productos están hechos para matar organismos. Son venenos.

Y si crees que por vivir en una zona alejada de áreas agrícolas donde se usen pesticidas te vas a librar de su impacto sobre tu salud, lamentablemente te equivocas. Empiezan a aparecer estudios que muestran cómo los pesticidas se adhieren a microplásticos y se dispersan por todo el planeta. Aparecen incluso como principales contaminantes en áreas tan alejadas de zonas agrícolas como la isla de Fuerteventura.

Incluso los fertilizantes contienen niveles altos de metales pesados altamente tóxicos, como el cadmio, muy por encima del umbral de seguridad recomendado.

Y ¿cómo estamos en España? pues a la cabeza en Europa en consumo de agroquímicos, bloqueando además iniciativas para reducir su capacidad tóxica. Las ventas de pesticidas aumentaron en España hasta 76.940 toneladas en 2016, el mayor consumo de toda Europa. Un estudio reciente encontró que en España predominan suelos agrícolas contaminados con mezclas de dos a cinco residuos de pesticidas.

Pero entonces, ¿cómo puede ser que se siga apostando por este modelo suicida de producción de comida a base de venenos y altamente contaminante? La respuesta es simple: para salvaguardar el beneficio económico de una industria muy influyente y poderosa a nivel económico y político. ¿Crees que exageramos? Mira estas noticias (más abajo).

Fuentes de información y lecturas recomendadas

Libros

  • El Dilema del Omnívoro, Michael Pollan, Debate.
  • La Dialéctica de la Agroecología, Pinheiro Machado y Pinheiro Machado Filho, Hemisferio Sur.

Páginas web y noticias

Estudios científicos

*Esta sección no pretende ser un resumen exhaustivo y completo de todas las fuentes de información sobre el tema tratado.

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