ECONOMÍA JUSTA

Por un modelo alimentario

más justo

Obviamente no venimos a hablarte del clásico programa de la tele al que alude el título de esta entrada. Pero sí queremos plantearte una pregunta, o más bien una reflexión:

Si crees que los animales de granja han de criarse en un entorno lo más parecido a su medio natural posible, sin degradar el medio ambiente y respetando su bienestar en todos los sentidos (salud, confort, desarrollo de comportamientos naturales y ausencia de estrés), si quieres alimentos ricos en nutrientes y limpios de toxinas, transgénicos y medicamentos, y si crees que l@s granjer@s que los críen deben de tener un salario digno, ¿cuál crees que es el precio justo de un pollo criado en estas condiciones?.

El nuevo modelo alimentario por el que apostamos necesita desarrollarse en un contexto socio-económico justo. Si queremos alimentos más sanos y nutritivos cuya producción no degrade nuestro entorno necesitamos, para empezar, devolver la dignidad a la vida en el campo.

Necesitamos que sea compatible ser agricultor/a o granjer@ con disfrutar una vida digna y de calidad, con ganar una retribución justa por tu trabajo y ser respetad@ socialmente.

Si lo piensas, no debería haber profesión más importante que la de aquell@s que producen nuestra comida, pues en el acto de comer y alimentarse está la base de la vida.

Granjea

 

La España vaciada

El modelo alimentario actual impone a l@s pequeñ@s productor@s unas condiciones asfixiantes difícilmente soportables. Esto termina resultando en el abandono de fincas y explotaciones agrarias, causa principal del vaciado de los campos y zonas rurales que vivimos hoy en día. Y esto no es un problema restringido a nuestro país, sino que es una tendencia de escala global.

En 2007-2008 fue la primera vez en la historia de la humanidad que la mayor parte de la población mundial pasó a vivir en las ciudades. Hasta entonces el campo acogía a la mayoría de habitantes de nuestro planeta. Es una tendencia ascendente clara, pues ya en 2016 se concentraba en las ciudades un 55% de la población.

Si te preguntas cómo es la situación en España,  pues menos de un 18% de la población vive en el campo.

 

El sobrecoste de producir arando y usando agroquímicos y medicamentos

El modelo de producción agrícola y ganadero convencional actual da la espalda a la fertilidad natural de los suelos y a los patrones y ciclos naturales de producción de alimentos. Por eso se necesita un aporte continuo de insumos externos a la granja: cantidades ingentes y cada vez mayores de fertilizantes sintéticos y pesticidas.

La necesidad de producir más para poder ser rentable o no perder dinero lleva también al hacinamiento de los animales. Esto implica un uso mayor de medicamentos por los múltiples problemas de salud que la concentración y la falta de un entorno más apropiado a su biología les produce. Todos y cada uno de estos insumos tienen un coste que l@s productor@s deben asumir.

El granjero es el único hombre de nuestra economía que compra todo al por menor, vende todo al por mayor, y paga el coste de la carga en ambos sentidos.

John F. Kennedy

Presidente de los EEUU (1960-61)

 

El perverso sistema de precios e intermediarios

A todo esto debemos sumarle que l@s productor@s sufren una imposición de precios de venta injustos por parte de las grandes centrales de compra (intermediarios y grandes superficies). Esto nos lleva al desolador panorama rural actual: la ruina económica del productor/a, que termina por abandonar el campo, sumiendo a las zonas rurales en un depresión económica y demográfica.

Es un modelo en el que la agricultura y la ganadería ya no son rentables para explotaciones familiares. La producción se concentra entonces cada vez más en unas pocas grandes empresas y macrogranjas que disponen de sistemas de producción cada vez más mecanizados y automatizados. Estas grandes productoras sobreviven económicamente gracias a multimillonarias subvenciones públicas por parte de gobiernos. La creciente presión económica también genera casos de explotación laboral, sobre todo de inmigrantes en el caso de nuestro país, como se vienen denunciando frecuentemente (aquí, y aquí).

Foto: HuelvaYa.es

 

¿Y las ayudas para el campo?

La Política Agrícola Común Europea, conocida como la PAC, gestiona las ayudas al campo. Su presupuesto para el periodo de 2014-2020 es de más de 803 mil millones de euros. En vez de entrar en si es mucho o poco dinero, es mucho más ilustrativo ver cómo se reparten esas ayudas, quienes son los principales beneficiarios. Esto es importante porque nos dice mucho de la voluntad política real que hay detrás de estas ayudas.

Como muestra, un botón (o un par de ellos):

Como apuntó eldiario.es en un artículo imprescindible: «Al menos 60 familias de las 200 más adineradas de España cobraron desde 2008 alrededor de 1,1 millones anuales de subvenciones por cada sociedad, cuando cada uno de los 900.000 agricultores españoles que optaron a estas ayudas se llevó 44.000 euros«. «Apellidos de renombre como Botín, Domecq, Mora Figueroa, Vall, Ybarra o Lladó aparecen entre los grandes beneficiarios de ayudas de la PAC».

Hay más noticias al respecto, como la de El Confidencial que apunta que: «La familia de Arias Cañete cobró 1,8 millones en ayudas agrarias durante su etapa de ministro».

¿Sabías que una de las modalidades de ayudas de la PAC va en función de la superficie que tengas? En principio puede sonar razonable, si no fuera porque se conceden esas ayudas ¡sin tener en cuenta si esa superficie está en producción!. Sólo con que tenga «el potencial» de producir vale.

De esta manera las ricas familias terratenientes que disponen de grandes extensiones reciben subvenciones millonarias sin ni siquiera tener que producir nada. Han recibido y reciben millonarias ayudas de la PAC campos de golf, cotos de caza de privado y balnearios, como denuncia el Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Alicante en este excelente artículo.

Y en Granjea, ¿qué pensamos de la ayudas agrarias?

Para empezar, decir que no hemos tenido acceso a ninguna ayuda agraria. Para recibir la ayuda nos aplicaban tasas de productividad de la avicultura convencional porque «nadie» había tenido tiempo de calcularla para la producción en ecológico.

De todos modos, creemos que un modelo alimentario no debe necesitar ayudas y subvenciones para ser rentable. En vez de grabar con impuestos a todo tipo de producción agrícola y al empleo de personas en el trabajo, proponemos quitar o reducir impuestos a producciones regenerativas y respetuosas con el medio ambiente. Nos parecería mejor ayuda reducir las desventajas de l@s pequeñ@s productor@s frente a los grandes, dándoles facilidades sobre todo en temas de distribución y venta de sus productos. Entendemos que éste es el talón de Aquiles de los pequeñ@s productor@s, y es aquí donde se deberían invertir los recursos de ayudas.

Entonces, podemos reformular la pregunta del principio de la siguiente manera: 

¿Por qué el pollo ecológico de Granjea es más caro que el convencional?

Simplemente porque al precio que vende la industria sus productos es IMPOSIBLE criar animales sanos y saludables sin degradar el ambiente ni consumir nuestros recursos y sin imponer condiciones de explotación laboral o empobrecimiento de productor@s.

En Granjea proponemos lo que creemos es un trato justo: te ofrecemos un pollo sano, saludable y nutritivo, cuya producción regenera nuestro ambiente sin contaminarlo ni degradarlo, y lo hacemos a un precio justo. Justo para cubrir los costes de criar los pollos de forma sana y regenerativa, y justo para que nosotr@s podamos ganar un sueldo digno y llevar una vida digna.

Nosotr@s también somos consumidor@s de alimentos agroecológicos y de carne de pasto, y está claro que eso implica subir el gasto en comida. Pero creemos que somos lo que comemos, y que nuestra salud y bienestar y la de nuestro sistema alimentario dependen directamente de nuestra alimentación y de un sistema socioeconómico justo para tod@s. Personalmente preferimos consumir carne de forma moderada pero siempre de pasto y de un product@r conocid@ para garantizarnos la mejor calidad y el bienestar animal y ambiental.

Además, trabajamos con la banca ética (Triodos) y somos orgullosos socios de la cooperativa de telefonía ética Somos Conexión. También apoyamos iniciativas de periodismo independiente, como el programa de radio Carne Cruda y el periódico eldiario.es.

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