Alimentos libres de antibióticos

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En Granjea apostamos por alimentos libres de antibióticos.

Queremos aclarar que no estamos hablando aquí del uso de antibióticos como tratamiento para controlar y detener una infección bacteriana. El debate que queremos abrir es otro. Es el de si está justificado el uso, y abuso, de estos productos en producción animal para compensar un mal modelo productivo o aumentar los márgenes de beneficios. Esto es lo que nos parece inaceptable.

¿Qué es un antibiótico?

Es una sustancia química producida por un ser vivo o derivado sintético que mata (bactericida) o impide el crecimiento (bacteriostático) de ciertos microorganismos sensibles, principalmente bacterias. Los primeros usos de antibióticos por parte del ser humano se remontan a más de 2.500 años en China.

¿Para qué se usan los antibióticos en la cría y producción de animales?

Hoy en día se usan más antibióticos en la cría de animales de granja que en el tratamiento de enfermedades humanas. La industria ha venido usando antibióticos mezclados con el pienso con el nombre de “promotores del crecimiento”.  Este uso fue generalizado y se usaba con un carácter preventivo. Su objetivo se centraba en prevenir posibles infecciones bacterianas que pudiesen aparecer. Estas infecciones eran, y son, muy frecuentes, ya que el sistema inmune de los animales está debilitado al encontrarse estos en situaciones de hacinamiento y estrés constante. 

Por otra parte, los antibióticos tenían otro efecto “positivo” en los pollos, pues aceleraban su crecimiento. Esto repercutía positivamente en los márgenes de beneficios del productor. Sin embargo, en 2006 la UE prohibió el uso de antibióticos como promotores del crecimiento. Ya en 2017 la OMS pidió la aplicación de esta misma medida a nivel global. ¿Quieres saber por qué?

Bacterias superresistentes: consecuencias del uso generalizado de antibióticos

El principal problema del uso indiscriminado de antibióticos es la aparición de resistencias en bacterias. La presencia masiva de antibióticos en el medio facilita que las bacterias, que se reproducen y mutan a una velocidad altísima, generen resistencias a los mismos. Se generan así bacterias superresistentes, organismos potencialmente patógenos para los que los antibióticos ya no son efectivos. Por lo tanto, ya no disponemos de ningún medio de defensa y control en caso de infección.

La aparición y proliferación de bacterias superresistentes es considerado hoy por la FAO como una de las mayores amenazas para la salud mundial y la seguridad alimentaria. Se estima que por esta causa mueren cada año 700.000 personas en el mundo. Unas 25.000 y 3.000 en la UE y en España, respectivamente. Y se espera que para 2030 el número de bacterias superresistentes se doble.

Situación actual del uso de antibióticos en ganadería en España

Hemos visto la magnitud del problema de salud que su uso masivo está generando. También sabemos que la UE ha prohibido desde 2006 su uso como promotores del crecimiento en ganadería. Entonces, sería razonable pensar que el uso de antibióticos en nuestro país debería estar ya dentro de unos márgenes de responsabilidad y control. Lamentablemente, nada más lejos de la realidad.

Según un informe de la Agencia Europea del Medicamento, entre los periodos de 2010 y 2015 España fue el país de la Unión Europea con mayor consumo de antibióticos en ganadería. Superamos incluso a países como Francia y Alemania, que tienen una mayor cabaña ganadera.

España emplea 402 miligramos de antibióticos por cada kilo de carne producido, cuatro veces más que Alemania y casi seis veces más que Francia. En nuestro país se emplea el equivalente a una dosis diaria de antibiótico para adultos por cada kilo de carne producida.

Informe Agencia Europea Medicamento 2010-2015

Afortunadamente, existe una tendencia en Europa a disminuir el consumo de antibióticos en ganadería. Entre 2011 y 2016 se registró una disminución del 20%. Sin embargo, estos pequeños avances llegan tarde y son claramente insuficientes.

El uso de antibióticos no es necesario en animales sanos

Salvo contadas ocasiones, la necesidad de usar antibióticos en la producción animal viene determinada por la pésima calidad de vida y salubridad con que estos se crían. Siendo ese el problema, la única solución pasa por cambiar radicalmente el sistema de producción animal. Esto es, pasar de un sistema intensivo a uno extensivo en pasto. Sacar a los animales al campo, donde pertenecen. Disminuir también las densidades y evitar el hacinamiento. Y por último, mantener movimientos rotacionales en la pradera para romper los ciclos de parásitos y patógenos.

En Granjea optamos por una práctica de CERO antibióticos y no les damos ningún tipo de medicación a nuestros pollos en nuestra granja. Apostamos por un modelo en el que los animales vivan en su entorno natural, sanos y sin sufrir estrés crónico. Estando, además, bien alimentados y pudiendo desarrollar sus conductas naturales, favorecemos así un buen funcionamiento de sus defensas y sistema inmunológico.

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