BENEFICIOS DE LA CARNE DE PASTO

El pollo de pasto es más nutritivo

¿Qué hace que los pollos de pasto sean más nutritivos?

El aspecto clave que diferencia nutricionalmente a los pollos de pasto es el acceso DIARIO a pastos frescos. Hasta un 15-20% de la alimentación de los pollos en la pradera consiste en pasto e invertebrados. Este complemento a su dieta de granos ecológicos marca la diferencia a nivel de su salud. Para empezar, la clorofila es el detoxificador natural más importante. Actuando como alcalinizante y antioxidante, la clorofila potencia el sistema inmunológico de los pollos.

El consumo de pasto e invertebrados mejora, además, la calidad nutricional y organoléptica en los pollos de pasto. De hecho, estudios (ver enlaces más abajo) realizados con pollos de pasto demostraron que estos tienen un mayor contenido en ácidos grasos esenciales omega 3, vitamina E y menos colesterol total que la carne de pollos convencionales o incluso ecológicos criados sin acceso diario a pasto fresco.

Análisis comparativo de la calidad nutricional de pollos convencionales (columna izquierda) y pollos de pasto (derecha) de la granja de Joel Salatin en Virginia (USA), Polyface.

Ácidos grasos esenciales omega 3

Los ácidos grasos omega 3 deben de ser consumidos en la dieta, pues no somos capaces de sintetizarlos. Son esenciales para que tu cuerpo funcione correctamente pues tienen un efecto antiinflamatorio y autoinmune. Por lo tanto, juegan un rol vital en cada una de nuestras células y sistemas de nuestro cuerpo regulando la presión sanguínea. Disminuyen así el riesgo de todo tipo de enfermedades caracterizadas por procesos inflamatorios, como cáncer y patologías cardiovasculares o el mismo envejecimiento. También se ha relacionado su ingesta con un menor riesgo de sufrir ataques al corazón, depresión, esquizofrenia, déficit de atención o alzheimer.

La carne de animales criados en pasto debe añadirse a las fuentes ya conocidas de omega 3 de nuestra dieta (Foto: http://you.naturesplus.com)

Hoy en día el consumo de omega 3 es insuficiente en una buena parte de la población. De hecho, uno de los pocos consensos generalizados entre nutricionistas y médicos es que necesitamos aumentar su consumo. El omega 3 presente en los vegetales, el ácido alfa-linoleico (ALA), tiene una conversión ineficiente a formas utilizables por el cuerpo humano, como son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y elácido docosahexaenoico (DHA). Por eso necesitamos consumir fuentes de omega 3 (EPA y DHA) de origen animal. La principal fuente de omega 3 en nuestra dieta viene del pescado azul o de la carne de animales de pasto.

El fraude de los suplementos de omega 3

La importancia del consumo de omega 3 en nuestra dieta ha disparado la oferta y el consumo de suplementos de omega 3. Sin embargo, numerosos estudios han dejado claro que estos suplementos no sirven para nada. Además de no aportar los supuestos beneficios que anuncian, estos suplementos son obtenidos de forma medioambientalmente insostenible a partir del salmón de granja.

La relación omega 6: omega 3

Es importante señalar, además, que hoy se prioriza una recomendación basada más bien en un consumo más equilibrado entre ácidos grasos omega 6 y omega 3. Los ácidos omega 6 están más presentes en comidas procesadas. Aunque también son polinsaturados, consumidos en exceso pueden tener un efecto proinflamatorio. La proporción entre ambos antes de la era industrial era aproximadamente de 4:1 (omega 6: omega 3), pero hoy en día se estima que ronda entre 10:1 y 20:1. Se sospecha que este desequilibrio pueda estar en el origen de muchas enfermedades comunes en la actualidad.

¿Que dicen los estudios realizados con pollos de pasto?

Un análisis comparativo llevado a cabo por la Asociación de productores de Pollo de Pasto Americana (APPPA) mostró que los pollos de pasto tenían un 91% más de omega 3 y un 33% menos de omega 6 que pollos convencionales e incluso ecológicos sin acceso diario a pasto. La proporción entre omega 6 y omega 3, además, era un 67% menor en los pollos de pasto. Otro estudio comparativo entre pollos de pasto y pollos en confinamiento encontró que los primeros tenían un 61% más de omega 3, bajando además el ratio omega 6: omega 3 de 13.52 en los convencionales a 7.31 en los de pasto. Niveles hasta un 40% más altos de EPA y DHA han sido documentados en otro estudio comparativo similar.

Dos sistemas de producción antagónicos: el de la cría de pollo en confinamiento intensivo (izquierda) y en refugios móviles en pasto (derecha, Granjea).

Vitamina E, un súper antioxidante natural

El pasto es una fuente de energía y proteína para los pollos. Además, la presencia de un amplio espectro de compuestos bioactivos en el pasto, como xantófilas y algunos compuestos hipercolesterolémicos y anticarcinógenos, implica un mejoramiento de la calidad nutricional de su carne. El pasto verde también es una buena fuente de tocoferoles y tocotrienoles, los diterpenos homólogos a la vitamina E. Estos son los antioxidantes liposolubles más importantes en sistemas biológicos, protegiendo las membranas celulares contra la oxidación.

Recordemos que un antioxidante es una molécula capaz de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas. El estrés oxidativo ha sido asociado a la aparición y desarrollo de múltiples enfermedades humanas (cerebrovasculares, neurodegenerativas, cáncer, diabetes, artritis reumatoide y cardiopatías). Los tocotrienoles también son conocidos por ayudar a bajar los niveles de colesterol en plasma.

¿Qué dicen los estudios realizados con pollos de pasto?

El análisis antes mencionado de la APPPA encontró un contenido en vitamina E en la carne de los pollos de pasto de más de un 400%. Otro estudio comparativo mostró un 62% más de tocoferoles en la carne de los pollos de pasto comparados con los convencionales.

¿Sigues una dieta paleo? Si es así nuestro pollo de pasto es probablemente una de las mejores fuentes de proteína animal que puedas encontrar, baja en colesterol total y con un alto contenido en omega 3.

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Contenido y porcentaje de grasa en pollos de pasto

El acceso al exterior, una dieta enriquecida por el acceso a pasto e invertebrados y el ejercicio del pastoreo de los pollos de pasto tiene, además, importantes efectos en su contenido graso. Un estudio reveló que los pollos criados con acceso a pasto presentaron hasta un 65% menos de grasa abdominal y un 69% menos de porcentaje de grasa que los pollo convencionales. Finalmente, el análisis comparativo llevado a cabo por la APPPA indicó que los pollos de pasto poseían en un 21% menos de grasa, un 30% menos de grasas saturadas y un 11% menos de colesterol total.

Un mejor sabor y textura

Por último, y no por ello menos importante, la cría en pasto mejora también el sabor y la textura de la carne de pollo, como indicó un estudio de cata de pollo de pasto y de cría convencional realizado en Portugal.

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