La granja agroecológica

nuestro proyecto

NUESTRA VISIÓN

Una rebelión en la granja

Somos una pequeña granja con una gran MISIÓN:

‘Formar parte de un nuevo modelo alimentario justo y regenerativo. Demostrar que se puede producir comida ‘viva’ (alimentos sanos, nutritivos y limpios de toxinas) imitando y respetando los procesos naturales, regenerando el medio ambiente y construyendo en favor de una soberanía alimentaria y una recuperación y dignificación de nuestro mundo rural’.

Nuestro campo está vacío, mucha gente está sin trabajo ni motivaciones, y nuestro sistema alimentario es un colosal desastre que más que alimentarnos nos enferma. Así que tenemos todos los ingredientes y las razones necesarias para darle la vuelta a esto, para iniciar una verdadera ¡rebelión en la granja!

¿Te unes?

NUESTRA PROPUESTA AGROECOLÓGICA

La granja como un ecosistema

En Granjea proponemos un cambio radical en la forma de producir nuestros alimentos. Entendemos la granja como un ecosistema donde potenciamos los procesos naturales y las relaciones entre especies, respetando su esencia y rol ecológico. Por eso, nuestros pollos viven siempre en pradera, formando parte esencial del ecosistema, participando en el ciclo de nutrientes, ejerciendo así un impacto positivo sobre el suelo, los árboles frutales (granados) y el pasto.

 

La granja como un ecosistema

Mueve tu dedo (móvil o tablet) o el cursor por cada zona destacada de nuestra granja (flechas azules) y descubre toda la diversidad de organismos que hay y la función de cada uno

La granja como un ecosistema
ExcrementosEl pastoBacteriasProtozoosLombricesHongos – micorrizasRaícesMateria orgánica – humusArtrópodosSilvopastosRefugio móvilEl sueloNemátodosGranjer@sAves de pradera

Excrementos

Los excrementos de los pollos son uno de los más potentes fertilizantes naturales, debido a su alto contenido en nitrógeno. El uso y movimiento continuo de refugios móviles nos permite ir repartiendo de forma adecuada los excrementos de los pollos por toda nuestra pradera, de tal manera que se integran en los ciclos de nutrientes del suelo. Este aporte esencial de nutrientes queda almacenado de forma estable a disposición de las plantas. De esta manera no necesitamos usar fertilizantes sintéticos derivados del petróleo ni invertir en maquinaria para repartirlo por la granja, pues ese 'trabajo' lo hacen los pollos.

El pasto

El pasto usa la luz solar como catalizador, tomando dióxido de carbono atmosférico y sintetizando azúcares líquidos basados en carbono. Parte de estos azúcares alimentan las partes aéreas de la planta, pero entre un 20 y un 40% viaja al suelo, filtrándose fuera de las raíces en forma de exudados. Este flujo de carbono hacia el suelo, unido a la rápida tasa de crecimiento y eficacia fotosintética de los pastos, hacen de este tipo de ecosistema el más eficaz en la captura y almacenaje de carbono atmosférico, lo que hoy en día es esencial para revertir o mitigar el cambio climático.

Además, los pastos proveen de cobertura protectora al suelo, evitando que quede desnudo. También complementan la dieta de los pollos y albergan infinidad de insectos e invertebrados beneficiosos para el ecosistema.

Bacterias

Las bacterias intervienen un muchos procesos vitales que ocurren en el suelo, descomponiendo la materia orgánica, sirviendo de alimento a protozoos y otros organismos, fijando carbono y nitrógeno en formas asimilables por las raíces de las plantas. Esto último lo hacen en forma de simbiosis con algunas especies de plantas, como las leguminosas, donde forman nódulos en sus raíces. Se estima que en un gramo de suelo puede haber hasta 40 millones de células bacterianas de miles de especies, la mayoría desconocidas.

Los suelos con predominancia de pastos perennes y plantas anuales (como los huertos) están dominados por bacterias como organismos descomponedores, mientras que aquellos que sirven de sustrato a matorrales y diferentes estadíos de bosques son dominados por hongos.

Protozoos

Son organismos microscópicos unicelulares, considerados las formas más sencillas de vida animal. Son, además, los depredadores más importantes de este 'Serengeti microbiano' del suelo.

Se estima que en los primeros 15 cms de un metro cuadrado de pasto pueden vivir hasta 10 mil millones de protozoos. Las bacterias son su principal fuente de alimento (¡consumen de 100 a 1.000 bacterias por hora!) y ellos son a su vez depredados por nemátodos o lombrices.

Lombrices

Las lombrices de tierra son especies claves de este ecosistema, y muchas veces se usan como indicadores de su salud.

Podemos ver las lombrices como una mezcla entre una gallina y una vaca, pues dispone de molleja para triturar hojas como la primera, y regurgita su comida como los rumiantes para que bacterias y levaduras la descompongan antes de volver a comérsela.

Consumen ingentes cantidades de bacterias, protozoos, hongos y nemátodos, favoreciendo además la aireación del suelo con sus canales. Un pasto sano puede albergar hasta 800 madrigueras de lombriz por metro cuadrado. Cada lombriz puede medir hasta 35-40 cm y es capaz de procesar una cantidad de suelo equivalente a su peso cada día, generando humus.

Hongos – micorrizas

Los hongos son los descomponedores primarios y productores de materia orgánica más importantes del suelo. Solo se han identificado 100 mil especies pero se estima que hay más de 1,5 millones aún por clasificar. En cuanto a su abundancia, se estima entre 1 y 15 toneladas por hectárea de suelo.

Los hongos más importantes a nivel ecológico son las micorrizas, que viven en simbiosis con su planta hospedadora. A diferencia de los hongos descomponedores, las micorrizas obtienen su energía (carbono) de los exudados de las plantas, ofreciéndoles a cambio un aumento de entre 100 y 1.000 veces en su capacidad de absorción de nutrientes y agua.

Lo más alucinante de las micorrizas, quizás, es que conforman un internet subterráneo, comunicando plantas, incluso de distintas especies, que se transfieren nutrientes e información y se avisan de posibles amenazas.

Raíces

Las raíces constituyen una parte esencial de los pastos, pues es la zona donde se realizan las conexiones e intercambios entre la planta y la comunidad biológica del suelo. El pasto exuda por sus raíces hasta un 40% de los azúcares producidos en la fotosíntesis, 'alimentando' a la rica y diversa comunidad biológica del suelo. Esta a cambio proporciona a la planta otros nutrientes esenciales y refuerza sus sistema defensivo.

La presencia de abundantes raíces cumple una función física muy importante en el suelo, creando canales que permiten un mayor flujo de aire, agua y nutrientes. A medida que el pasto crece va acumulando energía en sus raíces, que llegan a ser 4 veces más grandes que la parte herbácea visible. Cuando esta última es mordida y arrancada por un animal, algo necesario para que el pasto pueda desarrollarse y tener buena salud, la misma planta se deshace de buena parte de sus raíces que igualmente pasan a 'alimentar' con carbono el suelo.

Materia orgánica – humus

La materia orgánica está compuesta por restos de organismos, animales y vegetales, en proceso de descomposición, lo que se conoce como humificación. Su resultado es el humus, que es el conjunto de sustancias orgánicas estables procedentes de la descomposición de restos orgánicos por parte de microorganismos y a su vez la matriz donde viven estos microorganismos. El humus es esa capa de suelo superficial de color negro y olor característico que encontramos en suelos fértiles y sanos. Es el almacén de carbono en el suelo y su fuente de fertilidad, pues tras un proceso de mineralización provee de nutrientes esenciales a las plantas.

La cantidad o porcentaje de materia orgánica en el suelo es el mejor indicador de su estado de salud y fertilidad, así como de su capacidad para absorber y almacenar agua. Un kg de materia orgánica fija 3,7 kg de carbono atmosférico y es capaz de absorber entre 4 y 12 litros de agua, actuando como una auténtica esponja. Históricamente los suelos contenían entre un 6 y un 10% en materia orgánica. Hoy en día la mayoría de suelos agrícolas apenas pasan del 1%, lo que reduce su fertilidad y capacidad de retención de agua, promoviendo procesos de desertificación.

Artrópodos

Abarcan una multitud de grupos taxonómicos, desde ácaros, crustáceos y colémbolos, las formas más pequeñas y abundantes, hasta insectos y arácnidos, pasando por los miriápodos (ciempiés y milpiés). Desempeñan una multitud de funciones ecológicas aunque la más importante es triturar residuos para la transformación y mineralización de la materia orgánica.

En el caso de los insectos, las especies beneficiosas son las criaturas menos apreciadas, conocidas en infrautilizadas de la agricultura moderna. Por cada especie de insecto que puede causar plagas hay 1.700 especies beneficiosas. Pueden desarrollar funciones ecológicas tan variadas como el traslado vertical de materia orgánica en el suelo o la polinización de la cubierta vegetal.

Finalmente las arañas son los depredadores tope de este ecosistema, estimándose entre 500 mil y un millón su abundancia en una hectárea de pastos saludables.

Silvopastos

La presencia de árboles, normalmente dispuestos en hileras, con pradera en las 'calles' intermedias conforma lo que se conoce como un silvopasto. Este sistema ofrece múltiples ventajas, ya que permite obtener varias producciones en un mismo pedazo de terreno:

-Los árboles proporcionan sus frutos, protección para las aves contra el sol, lluvia y viento, y proveen hábitat para multitud de especies de insectos beneficiosas.

-Los pastos dan cobertura constante al suelo, aportándole además materia orgánica y fertilidad, sirviendo además de alimento para los pollos.

-Los pollos fertilizan los pastos y árboles, aprovechan sus frutos no comercializables, controlan poblaciones de posibles plagas y generan un impacto positivo en el pasto (con el picoteo y pisado), ayudando en la regeneración del suelo.

Refugio móvil

En Granjea creemos que los animales pertenecen al campo y deben de vivir en él, no salir cada cierto tiempo. Por eso no trabajamos con el concepto de dar a los animales acceso al exterior desde un recinto cerrado, como en los pollos camperos, de corral y la gran mayoría de ecológicos. Por eso nuestros pollos viven en la pradera en refugios móviles, que:

-permiten el acceso a alimento y forraje todo el tiempo, a la vez que los excrementos abonan directamente el campo.

-son móviles, lo que nos permite ir rotando a los pollos por toda nuestra pradera para repartir sus excrementos equitativamente y para que tengan siempre acceso a pasto fresco.

-son modulares, y en cada uno alojamos 75-100 pollos como máximo, por lo que para aumentar o reducir nuestra producción solo tenemos que poner más o menos refugios en la pradera.

El suelo

El suelo no es simplemente un sustrato o una plataforma sobre la que vivimos y producimos nuestra comida. El suelo está vivo (¡o solía estarlo!). Hay más organismos en un puñado de suelo que seres humanos en el planeta.

Este supraorganismo es esencial para nosotr@s, pues el 95% de nuestra comida viene del suelo. Además el suelo es el almacén más importante de agua para consumo humano y el repositorio de carbono más estable que conocemos. Por eso en Granjea ponemos el foco en regenerar nuestro suelo y recuperar su fertilidad. Por eso insistimos en que no criamos animales ni cultivamos plantas, por encima de todo ¡cultivamos suelo!.

Nemátodos

Los nemátodos son uno de los grupos de invertebrados de mayor éxito evolutivo. Son esencialmente acuáticos, pues hasta los que viven en los suelos lo hacen en la película de agua.

Han sido muy estudiados debido a que sus forma parasitarias, tanto en plantas como en animales (incluido el ser humano), causan estragos en producciones industriales agrícolas y ganaderas. Sin embargo, se considera que sus formas de vida libre son mucho más abundantes que las parasitarias y que éstas cumplen un rol muy importante en la descomposición de materia orgánica. Tanto es así, que su presencia en muestras de suelo es considerada un buen indicador de su salud. Se estima que en 100 centímetros cúbicos de suelo se pueden encontrar hasta decenas de miles de individuos de decenas de especies distintas.

Granjer@s

El ser humano juega también un rol esencial en nuestra granja. Usando los patrones naturales como modelo a seguir e imitar (biomímica) actúa como un/a director/a de orquesta, asegurándose de que cada especie realiza su función en el lugar y momento adecuado. Participamos así en un sistema de producción de alimentos que potencia la vida, que regenera nuestro entorno y que nos proporciona alimentos sanos y nutritivos de forma sostenible.

Es necesario devolver el reconocimiento social y la rentabilidad a las granjas. Pagando al product@r precios justos por los productos del campo se dignifica este oficio, fomentando que más gente contemple volver a repoblar las zonas rurales, que son la despensa de nuestra sociedad.

Aves de pradera

En la pradera los pollos se alimentan de pasto, preferentemente leguminosas como el trébol o la alfalfa, así como de insectos, lombrices y otros invertebrados. El consumo de pasto e insectos puede suponer hasta un 15-20% de la alimentación de los pollos. Si bien puede parecer un porcentaje no muy alto, esta ingesta de pasto fresco e invertebrados marca la diferencia, proporcionándoles valiosos nutrientes y antioxidantes naturales, como son los ácidos grasos omega 3 y la vitamina E. Complementamos su alimentación con piensos ecológicos.

Por su parte, los pollos realizan dos funciones esenciales en nuestra granja. por un lado nos ayudan a recuperar los pastos y la fertilidad del suelo a través del nitrógeno de sus excrementos. La segunda función es el control de la aparición de posibles plagas, ya que son ávidos depredadores de insectos y otros invertebrados.

CONÓCENOS

El equipo de Granjea

María Moreno

Co-fundadora, licenciada en Veterinaria

Siempre he tenido la gran suerte de poder compaginar mis tres grandes vocaciones: La danza, la educación no formal con niños/adolescentes y los animales. Como veterinaria, he trabajado en protectoras de animales donde el bienestar animal y la defensa de sus derechos eran siempre prioridad. Como consumidora, terminé  negándome a apoyar con mi compra modelos productivos que me parecían injustos o crueles tanto con personas como con animales. Y éste ha sido el principal motor que me impulsó a iniciar este proyecto: poder ofrecer una alternativa real de consumo donde lo principal sea el bienestar animal, el equilibrio ecológico y la dignidad de l@s trabajador@s del campo.

En Granjea me encargo del bienestar de los animales, de los servicios veterinarios, del trabajo en la granja, atención al cliente, redes sociales y recetas.

David Acuña

Co-fundador, licenciado en Biología, Doctor en Ecología

Trabajé siempre en la naturaleza y por su conservación, como investigador, técnico, educador ambiental y guía naturalista. Siempre he sido un consumidor frustrado y protestón…hasta que sentí que me tocaba pasar de la protesta a la propuesta. Hoy creo que no hay profesión más importante para la conservación y cuidado de nuestro planeta que la de granjer@. Solo cambiando nuestro modelo alimentario tendremos oportunidad de disfrutar de un futuro como sociedad. Al menos de un futuro en el que me apetezca estar y participar.

En Granjea me encargo del diseño, planificación, logística y trabajo de campo en la granja. Ya en casa me toca hacer y mejorar nuestra web, escribir entradas, hacer videos para nuestros blogs, y lidiar con facturas y proveedores.

Lisa y Homer

Guardianes

Nuestro trabajo es cuidar de los pollos en la pradera, para evitar que zorros y otros depredadores se los coman. Somos mastines, así que tenemos un carácter noble y protector de nuestro territorio y de nuestra manada, que en este caso incluye a los humanos que conocemos y a los pollos de la finca. Eso sí, no nos gustan l@s extrañ@s si no nos han sido presentad@s como es debido. Y es que las formas son importantes.

Sin lugar a dudas

¿Por qué es más caro vuestro pollo que el convencional?

Simplemente porque es al precio que vende la industria sus productos es imposible criar animales sanos y saludables, no degradar el ambiente ni consumir los recursos naturales y no imponer condiciones de explotación laboral o empobrecimiento de productor@s .

El problema no es que la comida sana sea cara, sino que la comida de mala calidad es demasiado barata. Aunque esto es solo una ilusión. La FAO estima que por cada euro gastado en carne industrial se gasta otro euro en tratar los problemas de salud derivados de su consumo y otro euro más en mitigar el negativo impacto ambiental que tiene este tipo de producción. Y estos dos euros salen de fondos públicos, es decir, de nuestros bolsillos. Además, la producción industrial solo es rentable porque está sostenida por una política de subsidios desastrosa. Los gobiernos gastan al año 486 mil millones de dólares en subsidios a la agricultura y ganadería. Y este dinero sale otra vez de...¡lo adivinaste! fondos públicos, o sea, nuestros bolsillos.

En Granjea proponemos lo que creemos es un trato justo: te ofrecemos un pollo sano, saludable y nutritivo, cuya producción regenera nuestro ambiente en vez de contaminarlo y degradarlo, y lo hacemos a un precio justo. Justo para cubrir los costes de criar los pollos de forma sana y regenerativa. Y justo para que nosotr@s podamos ganar un sueldo digno y llevar una vida digna.

Nosotr@s también somos consumidor@s de alimentos agroecológicos y de carne de pasto, y está claro que eso implica subir el gasto en comida. Pero creemos que somos lo que comemos, y que nuestra salud y bienestar depende directamente de nuestra alimentación y hábitos de vida. Personalmente preferimos consumir carne siempre de pasto y de un/a product@r conocid@ para garantizarnos la mejor calidad y el bienestar animal y ambiental.

¿Por qué de pollo pasto si ya es ecológico?

En Granjea llevamos nuestros estándares de calidad mucho más allá de la certificación ecológica. No estamos en contra de la certificación ecológica, de hecho certificamos, pero entendemos que ésta debe aún mejorar para garantizar los valores y principios que su nombre lleva implícitos.

La gran mayoría de producciones ecológicas de pollo en España se hacen en naves fijas (de hasta 4.800 pollos) con acceso a un patio exterior. Como es lógico, el impacto continuado, día tras día, de los pollos sobre este patio exterior es tremendo, y en pocos días ya no queda cubierta vegetal, si es que la había en un principio. Por eso, si bien los pollos cuentan con los beneficios de estar al aire libre, se crían sobre tierra desnuda la mayor parte del tiempo. Y lo que es más importante, sin disponer de acceso a pasto fresco, lo que causa un deterioro del suelo y reduce su calidad nutricional.

En Granjea creemos que los animales deben vivir en el pasto, al aire libre, y no simplemente tener "acceso" al exterior. Por eso es tan importante que los pollos sean de pasto, además de ecológicos.

¿Los pollos de pasto comen granos/cereales?

. Pensemos que los pollos son omnívoros, así que necesitan una fuente de proteínas que complemente el aporte de energía en forma de almidón de su ingesta de vegetales. En la naturaleza, las aves de pradera se alimentan de pasto, de insectos y otros invertebrados, y de una gran cantidad de semillas. Incluso de carroña, si la encuentran. Si en su estado natural las aves se desplazan de un sitio a otro buscando fuentes de alimentación, en la granja somos nosotr@s l@s que les suministramos esas semillas (granos de certificación ecológica, en nuestro caso). Nuestra cría en pradera con rotación continua les garantiza el acceso a pastos e invertebrados, lo que supone hasta un 15-20% de su dieta.

Los granos certificados ecológicos que usamos los compramos a productores de pienso certificados y contienen generalmente una proporción de maíz, soja, trigo, carbonato cálcico y aceite de soja. Preguntamos a nuestros productores por el origen de cada uno de los componentes de nuestros piensos, pues tratamos de que estos sean de producción nacional o lo más cercana posible. Preferimos que la soja no venga de Sudamérica debido al impacto ambiental y económico que está teniendo su producción en muchos países, incluso cuando es de certificación ecológica. Sin embargo, los productores de piensos trabajan con proveedores de diferentes países que van cambiando en función de cómo varíen los precios, y es muy complicado mantener una trazabilidad constante de cada ingrediente.

Nuestro objetivo es poder confeccionar nosotr@s nuestros propios piensos lo antes posible, comprando cada ingrediente directamente a su productor/a. No lo hacemos por ahora porque la compra de granos a un precio razonable se hace en base a grandes cantidades, y necesitamos primero arrancar el proyecto. Una vez consigamos llegar a un cantidad mínima de producción de pollos podremos acceder a productores y elaborar nuestro propio pienso.

¿Por qué usáis pollos de crecimiento rápido y no razas autóctonas?

Esta es una excelente pregunta.

Nosotr@s usamos la raza conocida como Ross, que es considerada una variedad de crecimiento rápido. Este es el pollo que comemos en un 99% de los casos. Cuando hablamos de crecimiento rápido nunca nos referimos a los estándares de la industria, que produce pollos de 4 kg de peso en poco más de un mes, lo que es una barbaridad. Esto lo consigue a base de hacinar a los pollos en confinamiento, no permitirles casi moverse, atiborrarles de comida y suministrarles antibióticos para estimular un crecimiento más rápido.

Nosotr@s creemos que el problema no es la variedad o raza que se críe sino cómo se cría. Usamos estas variedades porque tienen varias ventajas que son importantes en nuestro contexto actual. Te las explicamos:

  • A nivel de coste. Nosotr@s no sacrificamos nuestros pollos hasta que tienen 81 días como mínimo, frente a los 30-40 de la industria. Sin embargo, un pollo de raza autóctona puede tardar en alcanzar un peso comercial más de 4 ó 5 meses. Esto implica un aumento de costes considerable para su cría, lo que dificulta mucho su rentabilidad para el/la productor/a. La pregunta es: ¿está el consumidor dispuesto a pagar 30-40€ por un pollo hoy en día? Nosotr@s creemos que no, y no queremos hacer un producto para una minoría de alto poder adquisitivo.
  • A nivel de familiaridad. Producimos pollos que tienen las dimensiones y la conformación a las que la mayoría estamos acostumbrad@s. Sin embargo, las variedades de crecimiento lento suelen tener otra conformación, con pechugas más pequeñas y muslos más grandes, requieren formas de cocinado lento (guisos y estofados) y tienen un sabor más fuerte al que much@s no están acostumbrad@s.

Nos gustaría poder ofrecer razas de crecimiento lento como una opción en un futuro. Incluso optar por aves de corral que no precisen ningún aporte de pienso y se alimenten 100% de pasto, como los gansos. Pero hasta que una cantidad suficiente de consumidor@s apuesten por estas opciones, haciéndolas viables económicamente, no podemos centrarnos en su producción.

Nos queda un largo camino que recorrer para cambiar nuestro sistema alimentario. Vamos paso a paso. Y creemos que el primer paso es introducir el concepto de carne de pasto como la carne más sana y la mejor elección desde un punto de vista ambiental, socio-económico y de bienestar animal.

¿Es cierto que los pollos criados en campo tienen la piel amarilla?

Rotundamente no.

Últimamente se asocia de forma errónea una piel más amarilla con un pollo más sano, criado en el exterior. En concreto se lo relaciona con el pollo de corral.

Por una parte, la denominación de pollo de corral es simplemente una etiqueta de marketing ideada por el macroproductor Pollos Coren. El objetivo es tratar de generar la idea en el consumidor de que se trata de un pollo criado en mejores condiciones que los convencionales. Sin embargo, al no estar definida, reconocida ni regulada, esta denominación no garantiza ninguna diferencia con el pollo convencional.

Por otra parte, una piel amarilla se debe solo a dos cosas: un alto consumo de maíz (>70%) por parte de los pollos, o a colorantes añadidos a su pienso. Y, por supuesto, ninguna de estas dos cosas mejoran la calidad de vida o nutricional de los pollos. De hecho, si el pollo no está certificado en ecológico es incluso probable que el maíz que se esté usando para alimentarlo sea transgénico, algo de lo que no tienen la obligación de informarte en la etiqueta al comprarlo.

En Granjea damos maíz ecológico certificado a nuestros pollos, pero no en tan alta cantidad, así que no tienen la piel amarilla. También nos negamos a darles colorantes porque entendemos que eso es engañar al consumidor/a. Preferimos, en cambio, actuar de forma transparente y apostar por consumidor@s informad@s.

En este artículo explican muy bien los mitos que hay sobre el pollo de corral y el color amarillo.

¿Puede la agricultura regenerativa alimentar al mundo?

Para empezar hay un dato que a much@s se nos escapa al vivir en un país industrializado: la FAO indica que el 80% de la comida mundial se produce en granjas de 1 hectárea o menos de superficie. Queda claro que hoy por hoy las pequeñas granjas familiares juegan un papel fundamental en la alimentación a escala mundial.

El reto es conseguir que la producción agrícola y ganadera de las granjas, sean pequeñas o grandes, se base en los principios de la agricultura regenerativa. Ésta puede llegar cerca de los mismos niveles de producción que la convencional (recordemos, además, que un cuarto de la comida que producimos se tira), produce un 30% más de puestos de trabajo, usa un 45% menos de energía y es más eficiente (28% más) en su uso que la agricultura convencional. Esta última, además, produce un 40% más de gases de efecto invernadero.

Por otra parte, en los países industrializados como el nuestro debemos de pasar de una producción en masa a una masa produciendo. En España a finales de 2017 había más de un millón de hectáreas de tierras agrícolas abandonadas y casi 4 millones de desemplead@s. Además, cada vez importamos más alimentos y producimos más alimentos para exportar. La población se concentra cada vez más en las ciudades y el campo se vacía.

La pregunta en realidad no es si la agricultura regenerativa puede alimentar al mundo. La agricultura regenerativa es nuestra única opción de hacerlo de forma sostenible y saludable a largo plazo.

¿Aún con dudas?

Contacta con nosotr@s. Estamos encantad@s de atenderte.

Granjea

Carretera El Lomo, 10480

Madrigal de La Vera, Cáceres

Tlfno: 693914533

Email: info@granjea.es

Si tienes cualquier duda o sugerencia 

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